Un IEP débil rara vez parece roto. Parece completo — casillas llenas, firmas recogidas, las secciones correctas presentes. El problema está en la redacción, donde el lenguaje blando y no medible libera a la escuela en silencio. Una vez que reconoce estos patrones, ya no puede dejar de verlos.
La primera señal de alerta es la frase "según corresponda" — y sus primas, "según sea necesario" y "cuando sea posible". Estas frases suenan razonables pero no comprometen a nada. Un servicio que ocurre "según corresponda" puede no ocurrir nunca, y el plan técnicamente se habrá cumplido. Donde sea que las vea junto a un servicio, pida un número en su lugar.
La segunda es la meta no medible. "Mejorará la comprensión de lectura" no se puede verificar — ¿mejorar desde qué, hasta qué, medido cómo? Una meta a la que no puede dar un sí o un no al final del año no es realmente una meta. Es una esperanza disfrazada de meta.
La tercera se esconde en la tabla de servicios: los espacios en blanco. Minutos vacíos, frecuencia ausente, sin fecha de inicio, sin lugar. Cada espacio en blanco es una promesa que la escuela en realidad no hizo. La tabla puede verse oficial y aun así dejar fuera los números más importantes.
La cuarta es el plan copiar y pegar. Si las metas de este año son palabra por palabra las del año pasado, o los niveles actuales describen a un niño que claramente ha crecido, el IEP no se escribió realmente para el niño que tiene enfrente. Un plan que ignora un año de progreso es un plan en piloto automático.
La quinta es la ausencia del "cómo lo sabremos". Cada meta debe decir cómo se mide el progreso y con qué frecuencia le informarán. Cuando eso falta, usted vuela a ciegas hasta la próxima reunión anual — demasiado tarde para corregir el rumbo. Ninguna de estas señales requiere una confrontación. Cada una es solo una pregunta específica y tranquila: ¿podemos poner un número aquí? Y cada pregunta hace que el plan sea un poco más difícil de ignorar.
Información general y preparación de documentos — no es asesoría legal.

