El autismo es una de las categorías de discapacidad bajo IDEA, y vale la pena separar la categoría legal del diagnóstico médico. Un médico puede diagnosticar a un niño con autismo; la escuela, en su propia evaluación, decide si el niño califica bajo la categoría de autismo para educación especial. Las dos pueden coincidir, pero son procesos distintos con criterios distintos, y uno no crea automáticamente el otro.
Como categoría educativa, el autismo se refiere por lo general a una discapacidad del desarrollo que afecta la comunicación y la interacción social, a menudo con conductas repetitivas o una fuerte necesidad de rutina, que afecta el desempeño educativo de un niño. Como el autismo se ve tan distinto de un niño a otro, la elegibilidad se apoya en cómo se manifiesta en este estudiante — no en un estereotipo de cómo se supone que es el autismo.
Si su hijo tiene un diagnóstico de autismo pero no un IEP, o tiene dificultades en la escuela sin un diagnóstico, puede solicitar una evaluación de educación especial por escrito. Cuando un niño califica, el IEP debe construirse en torno a su perfil específico: apoyos para la comunicación, las habilidades sociales, las necesidades sensoriales y la flexibilidad, junto con lo académico. El plan debe tratar a su hijo como un individuo, apoyándose en sus fortalezas tanto como atendiendo sus desafíos.
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Información general y preparación de documentos — no es asesoría legal.