El impedimento auditivo es una categoría de IDEA que abarca la pérdida auditiva que afecta la educación de un niño, y va desde una pérdida leve o fluctuante hasta la sordera profunda. Bajo la ley, la sordera a veces se trata como su propia categoría para los niños cuya pérdida auditiva es tan severa que no pueden procesar el lenguaje mediante la audición ni siquiera con amplificación. Lo que importa para la elegibilidad es cómo la audición afecta la comunicación y el aprendizaje.
Como gran parte del aula funciona con el lenguaje hablado, una pérdida auditiva no atendida puede frenar en silencio a un niño — instrucciones perdidas, lecciones oídas a medias, y brechas sociales que parecen falta de atención. Los niños en esta categoría pueden usar audífonos o implantes cocleares, lengua de señas, subtítulos, un intérprete, o sistemas de sonido en el aula, y sus necesidades de comunicación son muy individuales.
Si sospecha que su hijo tiene dificultades para oír, no espere: solicite una evaluación y comparta cualquier informe de audiología que tenga. Un buen plan atiende tanto el acceso al currículo como la comunicación en sí, y debe respetar las decisiones de su familia sobre el idioma y el modo de comunicación. Pequeños cambios — el asiento, un sistema de sonido, un intérprete — pueden transformar el día de un niño cuando por fin se atiende la necesidad auditiva.
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