El retraso en el desarrollo es una categoría que permite a los niños pequeños recibir educación especial cuando están atrasados en una o más áreas del desarrollo — física, cognitiva, de comunicación, socioemocional o adaptativa — sin necesidad de fijarlos aún a una discapacidad más específica. Le da al sistema una forma de ayudar a un niño temprano, antes de que la causa exacta esté del todo clara.
Esta categoría está disponible solo hasta cierta edad, que varía según el estado y por lo general cae en algún punto de la primera infancia hasta los primeros años de primaria. Los estados deciden si la usan y hasta qué edad, así que los detalles difieren de un lugar a otro. Su propósito es evitar demorar la ayuda mientras todos esperan un diagnóstico preciso que puede tardar en aparecer.
Para un padre, el atractivo de esta categoría es la rapidez: un niño pequeño que claramente va atrasado puede recibir servicios ahora, cuando la intervención suele importar más. A medida que el niño crece y el panorama se aclara, el equipo puede mantener la etiqueta de retraso, pasar a una categoría más específica, o determinar que ya no se necesitan servicios. Si tiene inquietudes sobre el desarrollo de su niño pequeño, una evaluación es la forma de empezar.
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