Un plan de transición es la sección del IEP que mira más allá de la graduación y hace una pregunta más grande: ¿qué sigue? Fija metas para la vida después de la secundaria en áreas como estudios superiores, empleo y vida independiente, y expone los pasos y servicios que ayudarán al estudiante a llegar allí. La ley federal exige que esté vigente a cierta edad — en muchos estados a los dieciséis, y algunos estados empiezan antes.
El plan debe construirse en torno a los intereses, las fortalezas y las metas propias de su hijo, recogidas mediante evaluaciones apropiadas a su edad. Un estudiante que quiere trabajar con animales, vivir en un apartamento o asistir a un colegio comunitario debe ver esos objetivos reflejados en pasos concretos: prácticas de trabajo, habilidades de autodefensa, entrenamiento para desplazarse, o cursos que mantengan abiertas las puertas correctas. Debe ser un mapa, no un trámite.
Su hijo debe ser invitado a la reunión donde se habla de la transición, y su voz debe darle forma. Como padre, este es el momento de pensar con años de anticipación y exigir una preparación real, no esperanzas vagas. Pregunte cómo se trabajará cada meta este año y quién es responsable. Un plan de transición sólido convierte el "ya lo resolveremos en el último año" en un progreso constante y deliberado hacia la adultez.
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El plan de transición del IEP: preparar la vida después de la secundariaTérminos relacionados
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